viernes, 15 de mayo de 2020

Trabajo virtual de Natalia

Tarea virtual


CONSIGNA: GRABAR UN AUDIO O ESCRIBIR UN TEXTO QUE LE HABLE A TU "YO" DEL PASADO, CONTANDOLE COMO SE VA A SENTIR Y LO QUE LE ESPERA EN ESTE 2020 CON EL CONTEXTO DEL COVID-19. EL TEXTO DEBE TENER 2 MINUTOS DE DURACION O 250 palabras.



Natalia vengo del futuro no te asustes!!! Quiero que le avises a los expertos que se viene un virus mortal llamando covid-19  que para detectarlo en las personas con tengan tos seca, fiebre, dolor de cuerpo, falta de respiración, algunos pierden el olfato o el gusto y mayor mente afecta a los mayores de edad y los que tengan algún problema respiratorio o otra clase de problemas  el virus se contagia por medio de los ojos boca y nariz o estar haciendo contacto con el infectado aclaró! Nadie está al margen diles que preparen más respiradores que construyan más hospitales públicos preparen hogares paras los más necesitados,  hagan que la gente no viaje al exterior por un tiempo y la gente que está en el exterior que sea de residencia argentina, vuelva al país. Que la gente se aisle, que no halla escuela y no trabajen, que no hagan ninguna actividad física en la vía pública, que no haya peluquería o centros de belleza, etc., que los comercios atiendan de a 3 personas, que no dejen que se amontone mucho la gente, que mantengan su distancia a un metro y medio, usen barbijos, alcohol en gel o pueden crear su propio desinfectante con alcohol setenta porciento y treinta porciento de agua, lo mismo con el barbijo. Si es posible cuando salgan a la calle tener un par de zapatillas aparte para cuando salgas y otro para andar en casa, en el transporte público que la gente Viaje sentada y que mantengan su distancia. Que para pagar el boleto suban por la puerta de atrás o del medio y paguen el boleto, que el chofer tenga un plástico que divida el contacto con los pasajeros y la gente que salga sean una o dos cuando vaya a comprar y la gente que va a trabajar tenga su permiso, que lo autoriza a viajar directo al trabajo.
 Que las fábricas traten de subsistir a la gente para que no se queden  sin suministros y también tengan cuidado con sus empleados que cada tanto los cuiden, que le den un chequeo, que en los geriátricos principalmente que los trabajadores también se cuiden por que los abuelos están en constante riesgo y pueden llegar a contagiarlos.

Soy Natalia Gatica de 4to segunda turno tarde de la secundaria 39

martes, 5 de mayo de 2020

EES N°39 1ro 3ra

EES N°39 1ro 3ra. Trabajo práctico N°5
Prácticas del lenguaje - Prof. Gallardo


Te invito a que realices este conjunto de actividades que te van a servir para entretenerte y para enriquecer tu vocabulario:










En la siguiente actividad:
- Primero observá bien la historieta y ordená los números de los cuadros de acuerdo  a cómo ocurre la trama.
- Luego, escribí el texto ordenado en seis párrafos y teniendo en cuenta la secuencia correcta de principio a fin.






EES N°64 - TP Nº5

EES N°64 3ro 1ra. Trabajo práctico N°5
Prácticas del lenguaje - Prof. Gallardo


Leé el siguiente cuento: 

“El corazón delator” de Edgar Allan Poe (traducción de Julio Cortázar)
  
Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.
Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuan astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándole por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarle mientras dormía.
Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque le sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.
Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando: —¿Quién está ahí?
Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.
Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: «No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez.» Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que le movía a sentir —aunque no podía verla ni oírla—, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna. Así lo hice —no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado—, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.
Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras le miraba. Le vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.
¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.
Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas sí respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarle al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.
Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.
 Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano —ni siquiera el suyo— hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!
Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?
Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.
Sonreí, pues... ¿que tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.
Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.
Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y qué podía yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte...más fuerte!
—¡Basta ya de fingir, malvados! —aullé—. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí! ¡Donde está latiendo su horrible corazón!


1. Explicá el significado del título. Proponé uno inventado por vos.
2. Este cuento ¿puede clasificarse como un cuento realista porque es un relato psicológico? Explicá. Describí brevemente los rasgos de carácter más sobresalientes del protagonista.             
3. Explicá cuál es el estado de ánimo del protagonista. Poné algunos ejemplos.                                
4. Dividí el cuento en partes y comentá qué se narra en cada una de ellas (Es lo que conocemos como Secuencias narrativas).                          
5. Describí el espacio en el que sucede la historia. ¿Cuál es su contribución al desarrollo del relato?
6. ¿Quién será ese “ustedes” al que el protagonista menciona repetidas veces?
7. En el cuento hay un crimen. ¿Quién es la víctima y quien es el victimario? ¿Por qué se lleva a cabo el crimen? ¿Qué es lo que motiva al criminal?

Si te gustó el cuento, escuchálo en el siguiente video:


8. Observá el siguiente video, que muestra un fragmento del capítulo "La rival de Lisa". Luego de verlo, escribí un texto que muestre cuál es la influencia de Edgar Allan Poe en este capítulo. (Extensión 20 a 25 líneas)



9. ¿Te gustó el cuento? ¿Por qué?

ESS Nº 35 2do 4ta

EES Nº 35 - PRÁCTICAS DEL LENGUAJE - Prof. Gallardo

Trabajo práctico nº 4


Realizá la siguiente actividad de escritura: 

1. Ordenar las secuencias de esta historia.


2. Escribir el texto ordenado en seis párrafos y teniendo en cuenta los siguientes elementos del marco narrativo: 


Espacio: Lugar o lugares donde transcurren los hechos (DONDE).

Tiempo: Momento (específico o  indefinido) en que transcurren los hechos (CUANDO).

 Personajes: Son las personas o entidades que protagonizan la narración. Ellos pueden ser, según su importancia: Principales o Secundarios. Y según la perspectiva: Protagonista  o Antagonista

Acciones: Son los hechos que se suceden dentro del relato como núcleos.
      -Núcleos narrativos: Son las acciones principales del relato que nos organizan la narración. Entre estas acciones se establece una relación de causa-efecto. Si se suprime alguno de ellos cambia la historia.

EES Nº 35 1ro 4ta

EES Nº35 - PRÁCTICAS DEL LENGUAJE - Prof. Gallardo

Trabajo práctico nº 4


A continuación se presentan dos grupos de palabras:

LOS HIPERÓNIMOS:
Son aquellas palabras que señalan, de una manera general y amplia, a un conjunto, género o clase de seres.

LOS HIPÓNIMOS:
Son aquellas palabras que señalan, de una manera específica y precisa, a todos los seres que pertenecen al mismo conjunto, género o clase.

Ambas tienen relaciones de inclusión, es decir que un conjunto de palabras puede estar englobado dentro de otra palabra que las incluya a todas. Por ejemplo:
 -  Hiperónimo:  Flor
 -  Hipónimos: Clavel, margarita, rosa, etc.

Ejercitación:

1) Determiná el hiperónimo  de la siguiente serie de palabras:

1. Trigo - avena - arroz:……………………………………………………
2. Rojo - verde - amarillo:………………………………………………..
3. Vicuña – llama – alpaca:………………………………………………
4. Tierra – Marte – Júpiter:……………………………………………..
5. Lunes – martes – miércoles:……………………………………….

2) Señalá los hipónimos de las siguientes palabras:

1. Moneda:………………………………………………………….
2. Sentido:…………………………………………………………..
3. Continente:……………………………………………………….
4. Fruta:………………………………………………………………
5. Vehículo:………………………………………………………….

3) Completá:
  • Si el hiperónimo es cubiertos, entonces sus hipónimos son:……………………………………………………………………………… 
  • Si el hiperónimo es cítricos, entonces sus hipónimos son:………………………………………………………………………………….
  • Si  el hiperónimo es electrodomésticos, entonces sus hipónimos son:……………………………………………………………………………….
4) Ahora resolvé las siguientes sopas de letras:

ACLARACIÓN: no es necesario que imprimas las sopas de letras para corregir este ejercicio, si querés podes resolverlo mentalmente y nada más. La idea es que practiques estos grupos de palabras y te diviertas un poco. ¡Suerte!




lunes, 20 de abril de 2020

EES Nº 64- TP N° 4

EES N°64 3ro 1ra. Trabajo práctico N°4


Prácticas del lenguaje - Prof. Gallardo

Actividad 1:
1-Leé la siguiente noticia periodística:
Fuente: Infobae.com, 15 de abril de 2019, Buenos Aires
AGUAS PELIGROSAS
Detectan alto nivel de contaminación en algunos ríos y lagos de la Ciudad de Buenos Aires
Cromo, líquidos cloacales, bacterias peligrosas y biotoxicidad. Estas sustancias son parte de algunos de los afluentes más importantes de la ciudad. Así lo aseguró un estudio de la Universidad de Palermo pedido por el CESBA. El Riachuelo, Puerto Madero y el Rosedal de Palermo, entre otros, bajo la lupa.


Un equipo de la Universidad de Palermo analizó para el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA) la calidad de agua de algunos lagos de la Ciudad de Buenos Aires y se encontró con resultados alarmantes en algunas zonas.
A los distintos lagos se les puso un puntaje en base a un sistema que toma varios parámetros y arroja un número del 0 al 100. La mejor nota se la quedó el lago de 1 hectárea Parque Centenario, con 70,74, lo que indica que el agua es de buena calidad y completamente apta para usos recreativos, aunque no es potable.
En el otro extremo, uno de los resultados más alarmantes se detectó en Puerto Madero, donde la calidad del agua es decididamente mala. Para llegar a esa conclusión se tomaron una serie de muestras desde el Puente de la Mujer, en las que se detectó un valor de microorganismos coliformes totales 110 veces mayor al máximo permitido y de microorganismos fecales 9.300 veces por encima de lo aconsejado, lo que prueba el contacto del agua con líquidos cloacales. La principal bacteria del grupo es la escherichia coli, que es la responsable más frecuente de infecciones urinarias y gastrointestinales, y que puede causar incluso desde meningitis hasta síndrome urémico hemolítico. 
"La vida acuática se limita a especies muy resistentes. El agua no es apta para el riego ni para uso industrial sin tratamiento. Para consumo humano requiere tratamiento potabilizador intenso. Respecto a los deportes y recreación, el agua analizada no es apta para inmersión y se debe evitar todo contacto. Sólo es apta para la navegación en lanchas o embarcación", remarcó el informe.
En los lagos de Palermo se detectaron resultados dispares. La mejor calidad del agua está en el Lago Regatas, que desde 1990 lo cuida AySA (antes, Aguas Argentinas), aunque los análisis detectaron una alta presencia de cromo, que podría deberse a la intensa sudestada en fechas próximas a los análisis. Recibió una nota de 60.
Por debajo, con 51 puntos terminó el lago que está frente al Planetario, donde se observa mayor tendencia a arrojar basura, lo que en 1999 provocó la muerte de gran cantidad de peces. La limpieza está a cargo de Gendarmería y algunas empresas privadas.

Muy lejos quedó el lago del Rosedal, que apenas obtuvo 35 puntos. El espejo de agua tiene valores de pH inusualmente elevados, gran cantidad de sólidos totales y bajas cantidades de oxígeno disuelto.
"El deterioro observado en los lagos de uso paisajístico y recreativo podría minimizarse mediante acciones sencillas como un aireamiento más intenso y un favorecimiento del reciclaje biótico, introduciendo especies cuyos sistemas de raíces, en forma conjunta con los microorganismos del suelo contribuyan a la purificación del agua", observó una de las expertas que intervino en el trabajo, Mónica López Sardi.
Naturalmente, los peores resultados se hallaron en el Riachuelo, el tercer río más contaminado del mundo. Los estudios indicaron que tiene un alto grado de contaminación y peligro biotóxico tanto para las especies que se deberían desarrollar en sus aguas como para aquellas personas que tengan contacto con el agua. Entre los valores obtenidos se destacó que el arsénico en sus aguas duplica los valores máximos recomendado.

2-¿De qué manera se detectó un alto nivel de contaminación en algunos ríos y lagos de la ciudad de Buenos Aires?
3-¿Qué puntaje y qué características se les asignan a los distintos ríos y lagos en la noticia?
4-Según la noticia: ¿de qué manera podría minimizarse el deterioro observado en los lagos de uso paisajístico y recreativo?
5-¿Qué se dice sobre el estado del Riachuelo?

Actividad 2:
1-Leé el siguiente cuento Realista:
La pelota
  Cuando yo tenía ocho años pasé una larga temporada con mi abuela en una casita pobre. Una tarde le pedí muchas veces una pelota de varios colores que yo veía a cada momento en el almacén. Al principio mi abuela me dijo que no podía comprármela, y que no la cargoseara; después me amenazó con pegarme; pero al rato y desde la puerta de la casita -pronto para correr- yo le volví a pedir que me comprara la pelota. Pasaron unos instantes y cuando ella se levantó de la máquina donde cosía, yo salí corriendo. Sin embargo ella no me persiguió: empezó a revolver un baúl y a sacar trapos. Cuando me di cuenta de que quería hacer una pelota de trapo, me vino mucho fastidio. Jamás esa pelota sería como la del almacén. Mientras ella la forraba y le daba puntadas, me decía que no podía comprar la otra. Y que no había más remedio que conformarse con esta. Lo malo era que ella me decía que la de trapo sería más linda; era eso lo que me hacía rabiar. Cuando la estaba terminando, vi cómo ella la redondeaba, tuve un instante de sorpresa y sin querer hice una sonrisa; pero enseguida me volví a encaprichar. Al tirarla contra el patio el trapo blanco del forro se ensució de tierra; yo la sacudía y la pelota perdía la forma: me daba angustia de verla tan fea; aquello no era una pelota; yo tenía la ilusión de la otra y empecé a rabiar de nuevo. Después de haberle dado las más furiosas “patadas” me encontré con que la pelota hacía movimientos por su cuenta: tomaba direcciones e iba a lugares que no eran los que yo imaginaba; tenía un poco de voluntad propia y parecía un animalito; le venían caprichos que me hacían pensar que ella tampoco tendría ganas de que yo jugara con ella. A veces se achataba y corría con una dificultad ridícula; de pronto parecía que iba a parar, pero después resolvía dar dos o tres vueltas más. En una de las veces que le pegué con todas mis fuerzas, no tomó dirección ninguna y quedó dando vueltas a una velocidad vertiginosa. Quise que eso se repitiera pero no lo conseguí. Cuando me cansé, se me ocurrió que aquel era un juego muy bobo; casi todo el trabajo lo tenía que hacer yo; pegarle a la pelota era lindo; pero después uno se cansaba de ir a buscarla a cada momento. Entonces la abandoné en la mitad del patio. Después volví a pensar en la del almacén y a pedirle a mi abuela que me la comprara. Ella volvió a negármela pero me mandó a comprar dulce de membrillo. (Cuando era día de fiesta o estábamos tristes comíamos dulce de membrillo.) En el momento de cruzar el patio para ir al almacén, vi la pelota tan tranquila que me tentó y quise pegarle una “patada” bien en el medio y bien fuerte; para conseguirlo tuve que ensayarlo varias veces. Como yo iba al almacén, mi abuela me la quitó y me dijo que me la daría cuando volviera. En almacén no quise mirar la otra, aunque sentía que ella me miraba a mí con sus colores fuertes. Después que nos comimos el dulce yo empecé de nuevo a desear la pelota que mi abuela me había quitado; pero cuando me la dio y jugué de nuevo me aburrí muy pronto. Entonces decidí ponerla en el portón y cuando pasara uno por la calle tirarle un pelotazo. Esperé sentado encima de ella. No pasó nadie. Al rato me paré para seguir jugando y al mirarla la encontré más ridícula que nunca; había quedado chata como una torta. Al principio me hizo gracia y me la ponía en la cabeza, la tiraba al suelo para sentir el ruido sordo que hacía al caer contra el piso de tierra y por último la hacía correr de costado como si fuera una rueda.
  Cuando me volvió el cansancio y la angustia le fui a decir a mi abuela que aquello no era una pelota, que era una torta y que si ella no me compraba la del almacén yo me moriría de tristeza. Ella se empezó a reír y a hacer saltar su gran barriga. Entonces yo puse mi cabeza en su abdomen y sin sacarla de allí me senté en una silla que mi abuela me arrimó. La barriga era como una gran pelota caliente que subía y bajaba con la respiración y después yo me fui quedando dormido.
Autor: Felisberto Hernández

2-Hacé de cuenta que la pelota de trapo del protagonista del cuento es mágica y tiene el poder de hablar: ¿qué diálogo pudo haberse dado entre el nene y la pelota?
3-¿Cuál era el juguete preferido de ustedes cuando tenían la edad del protagonista? Descríbanlo.
4-Si tuvieses la oportunidad de charlar con un juguete que tuviste o que tenés: ¿cómo sería esa charla? ¿Qué le dirías, qué te contestaría?
5-Dibujen la pelota de trapo que le hizo la abuela al protagonista.

Actividad 3:
1-El siguiente texto está desordenado. Organizalo en tres párrafos de dos oraciones cada uno.
Postergaron el vuelo del Transbordador Columbia
  Sin embargo, también la NASA comete equivocaciones. La NASA pospuso hasta mañana el lanzamiento del primer vuelo espacial que será comandado por una mujer estadounidense. Cuando sólo faltaban siete segundos para el despegue del Transbordador Columbia, un controlador del lanzamiento detectó una acumulación peligrosa de hidrógeno en la sala de motores. Se postergó porque se descubrió al final de la cuenta regresiva una aparente pérdida de hidrógeno. La lectura del controlador resultó errónea y el lanzamiento se hubiera producido sin inconvenientes. Inmediatamente, el director de la operación ordenó la interrupción.


Actividad 4:
1-Completá el texto colocando los siguientes conectores entre los paréntesis, teniendo en cuenta el sentido del mismo.
POR  ESTE  MOTIVO -   DE  ESTA  MANERA  -    YA  QUE  -     DEBIDO  A  QUE
Mendigos, pero con tarjeta
La práctica de la limosna podría dar un vuelco tecnológico en San Francisco (………….) el alcalde Willy Brown considera una propuesta para que los mendigos acepten donaciones con tarjetas de crédito. La idea es de Karen Gatter,  responsable de una fundación privada que propone el uso de una tarjeta para subvencionar albergues para los sin techo. (…………..), el mendigo, dotado de una maquinita para aceptar la tarjeta, obtendría una ganancia del 20 por ciento de las ganancias recogidas.
  (………………), inclusive dentro de los organismos dedicados a la ayuda de los mendigos, el tema es una pésima idea (………………) aumentarán problemas como la seguridad y la proliferación de más mendigos en las calles.


    





EES N° 39- 1° 3°

EES N°39 1ro 3ra. Trabajo práctico N°4
Prácticas del lenguaje - Prof. Gallardo

1. Observá con detenimiento la imagen que se muestra a continuación y luego respondé a las consignas.


A. Mencioná 5 sustantivos concretos y 5 sustantivos abstractos. Luego deci el género (masculino o femenino) y el numero (singular o plural) de cada palabra.
Por ejemplo: ELEFANTE sust. Concreto. Masculino. Singular
B. Mencioná 1 cualidad (adjetivo) para cada uno de los sustantivos del punto anterior. 
Por ejemplo: Elefante ENORME. 
C. Escribí un texto en el que uses las palabras que mencionaste anteriormente (sustantivos y adjetivos)

2.





EES Nº 35- 2º 4º

EES Nº 35 - 2º 4º- PRÁCTICAS DEL LENGUAJE - PROF. Gisela Gallardo

Trabajo práctico n° 3: 

LEER EL SIGUIENTE TEXTO:

El almohadón de plumas

Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, aunque a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.Durante tres meses –se habían casado en abril–, vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor; más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.La casa en que vivían influía no poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso –frisos, columnas y estatuas de mármol– producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. Había concluido, no obstante, por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin, una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de su marido. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto, Jordán, con honda ternura, le pasó muy lento la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente, todo su espanto callado, redoblando el llanto a la más leve caricia de Jordán. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni pronunciar una palabra.Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.–No sé –le dijo a Jordán en la puerta de calle–. Tiene una gran debilidad que no me explico. Y sin vómitos, nada... Si mañana se despierta como hoy, llámeme en seguida.Al día siguiente Alicia amanecía peor. Hubo consulta. Constatose una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin que se oyera el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pasos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, deteniéndose un instante en cada extremo a mirar a su mujer.Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche quedó de repente con los ojos fijos. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.–¡Jordán! ¡Jordán! –clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia lanzó un alarido de horror.–¡Soy yo, Alicia, soy yo!Alicia lo miró con extravío, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, volvió en sí. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola por media hora temblando.Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta, Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio, y siguieron al comedor.– Pst... –se encogió de hombros desalentado el médico de cabecera–. Es un caso inexplicable... Poco hay que hacer...–¡Solo eso me faltaba! –resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.Alicia fue extinguiéndose en subdelirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas oleadas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aun que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaban ahora en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama, y trepaban dificultosamente por la colcha.Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el sordo retumbo de los eternos pasos de Jordán.Alicia murió, por fin. La sirvienta, cuando entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.–¡Señor! –llamó a Jordán en voz baja–. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.Jordán se acercó rápidamente y se dobló sobre aquel. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.–Parecen picaduras –murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.–Levántelo a la luz –le dijo Jordán.La sirvienta lo levantó; pero en seguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquel, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.–¿Qué hay? –murmuró con la voz ronca.–Pesa mucho –articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente.Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandós. Sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca –su trompa, mejor dicho– a las sienes de aquella, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón sin duda había impedido al principio su desarrollo; pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había el monstruo vaciado a Alicia.Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.
Quiroga, Horacio: “El almohadón de plumas”,
en Cuentos de amor, de locura y de muerte


1) ¿Cómo caracteriza el narrador a Jordán? 
2) ¿Cómo caracteriza el narrador la casa donde viven Jordán y Alicia? 
3) ¿Cómo era la relación entre Jordán y Alicia? ¿Cómo recibe él la noticia de su muerte?
4) ¿Qué indicios nos va dando el narrador a lo largo del cuento acerca de cómo terminará?
5) ¿Qué efecto les produjo el final del cuento?
6) ACTIVIDAD DE ESCRITURA: Describir el «bicho», teniendo en cuenta lo que se dice de él . Debe incluir las siguientes características:
          o su aspecto físico (tamaño, forma y color o colores),
      o sus movimientos y sonidos,
o su origen.
Debe tener entre 15 y 20 líneas.
7) Mirá la adaptación del cuento y armá un cuadro comparativo entre el texto y el video.


EES N° 35 1º 4º

EES Nº 35 - 1º 4º- PRÁCTICAS DEL LENGUAJE - PROF. Gisela Gallardo

Trabajo práctico n° 3: La escritura


Para realizar esta tarea, primero tendrás que tener en cuenta:


- Un plan previo: escribir todas las ideas que vengan a la cabeza para luego ordenarlas y escribirlas en un borrador.

- Textualización (momento de escritura, borrador) Es el texto que se escribe en primer lugar, con la unión o combinación de  las ideas que aparecieron en un primer momento y las nuevas.

-Revisión (corrección de errores y problemas de sentido) Se trata de la relectura y autocorrección.



ACTIVIDAD:
 Observar las imagenes,  luego elegir dos de ellas y escribir un cuento, una historia o una narración. para eso tené en cuenta cuáles son las partes que no pueden faltar. (Extensión entre 25 y 30 líneas)

Estructura de la narración

Situación inicial - Presentación de los personajes y ubicación de las acciones en un espacio y en un tiempo

Complicación  - Alteración de la situación anterior que motiva al personaje a actuar. Puede provenir de algún hecho exterior o de algún deseo interior del personaje. Se constituye por secuencias de acciones

Resolución - Es el resultado de una complicación. Hay narraciones que tienen varias complicaciones y, por tanto, varias resoluciones.

Situación Final  - Es el desenlace de la historia. Es donde se da un cierre a la narración.