Cosmovisión Mítica - Literatura 4º AÑO
ACTIVIDAD 1: Lean el mito quechua que
explica un hecho natural, como son las Termas de Cacheuta, que se hallan en la
provincia de Mendoza a cuarenta kilómetros de la capital, rodeadas de altos
cerros que las defienden de los vientos fríos de la cordillera. La altura sobre
el nivel del mar a la que se encuentran (245 metros) y la composición química
de sus aguas, unida a la alta temperatura, las hacen inmejorables para el
tratamiento de diversas enfermedades.
Responder:
1. Resuman el relato en siete oraciones que
den cuenta de las acciones más importantes.
2. Completen el siguiente cuadro (hoja
aparte):
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Personajes |
Objetivo |
¿Lo
consigue? |
¿Quién
lo ayuda? |
¿Quién
se opone? |
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Atahualpa |
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Los indìgenas
Quechuas |
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Los soldados |
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3.
Expliquen por qué creen que se trata de
un mito ¿Cuál es el mensaje que intenta comunicar?
4. ¿Cuál
es el hecho real que se explica en el mito? ¿Cuáles son los hechos maravillosos
o fantásticos que se usan para explicar ese hecho natural?
5. Explica
la oposición Orden y Caos que aparece en el relato.
6. Investiguen
y escriban la fundamentacion científica de la salida de agua caliente de una
terma.
“Las termas de Cacheuta”
Fue hacia el año 1532. Un
chasqui llegó a las tierras de Cacheuta, el poderoso cacique cuyos dominios
comprendían el valle de Mendoza y los alrededores. Ante el gran curaca, el
emisario refirió los acontecimientos ocurridos: la pérdida de la libertad de
Atahualpa, el gran señor inca, descendiente del Inti, que, hecho prisionero,
esperaba ansioso el día de su liberación. Explicó al asombrado cacique la razón
de su envío: llegaba a pedir su colaboración en el rescate del soberano
prisionero. La fidelidad de cacheuta no escatimó esfuerzos para cumplir con el
mayor caudal a la salvación del señor de todos los quechuas. Convocó a sus
vasallos, les exigió su cooperación y muy poco tiempo después un hato de llamas
cargadas con petacas de cuero repletas de objetos de oro y plata estaban listas
para emprender el viaje hacia el norte. El mismo cacique, al frente de un grupo
de fieles vasallos, entre los que se encontraban altos jefes guerreros, sería
el encargado de conducirlas. Partió la expedición. Las llamas con sus pasitos
menudos, acompañados de movimientos del cuello y la cabeza, marchaban llevando
en el lomo la valiosa carga que iba a servir para dar libertad al soberano de
los quechuas. Llegaron a las primeras estribaciones del macizo andino. Se
internaron por los angostos vericuetos de la montaña y marcharon sin descanso
en su afán de llegar cuanto antes a destino. Cerca de un recodo de la montaña
distinguieron, a lo lejos, un grupo de gente armada que de inmediato,
reconocieron como enemigos. Previendo una traición, los indígenas se pusieron
en guardia, y como primera medida decidieron esconder la valiosa carga en el
más seguro lugar de la montaña. Grandes conocedores del terreno, nada les fue
más fácil y muy pronto su labor quedó terminada. Los adversarios, al notar que
habían hecho un alto en el camino y les era imposible detenerlos al pasar donde
se hallaban apostados, decidieron salirles al encuentro. Llegaron cuando
Cacheuta y sus vasallos se aprestaban a hacer frente al ataque. El choque fue
sangriento. Silbaban las flechas indígenas, haciendo víctimas en uno y otro
bando. La lucha fue desigual, pero encarnizada. Los indígenas que supieron
defenderse con valor, finalmente cayeron vencidos. Los contrarios, ya dueños de
la situación, se lanzaron en busca de su objetivo, para lo cual trataron de
arrancar su secreto a la montaña. Al llegar al lugar donde fuera depositado el
tesoro y cuando ya se creían dueños de él, chorros de agua hirviendo surgieron
de entre las piedras, envolviéndolos. Hallaron la muerte allí donde fueron a
buscar riquezas. Fue, según la leyenda, el espíritu de Cacheuta quien hizo
brotar el agua que terminó con los que no le permitieron llegar a destino y
cumplir la misión que como súbditos fieles se habían impuesto. Desde entonces
esas aguas, originadas en un verdadero principio de solidaridad humana, llevan
en sí toda bondad propia de tan altos propósitos y se brindan a los que acuden
a ellas en busca de alivio para sus males.
ACTIVIDAD 2: Lee “El mito de Osiris”, luego responde las consignas:
1. Resuman el relato en siete oraciones que
den cuenta de las acciones más importantes.
2. Armen
un esquema que explique la genealogía del orígen del universo según este mito.
3. Expliquen
por qué creen que se trata de un mito ¿Cuál es el mensaje que intenta
comunicar?
4. ¿Qué trata de explicar el mito de
Osiris?¿Quién es Osiris y qué le sucede?
5. ¿Quiénes son los protagonistas de
la creación del mundo según el mito de Osiris? ¿Cuáles son sus defectos y
virtudes?
En los orígenes sólo existía
Nuu, el agua primordial, oscura y fría, que contenía el germen de la vida
futura. Nuu lo ocupaba todo hasta que surgió, nacido por propia voluntad, sin
padre ni madre, Atom, el que hizo a los dioses y creó el Universo sin que él
hubiera sido creado. Atom se replegó sobre sí mismo y de él nació la primera
pareja: Shu, dios del aire y la luz, y Tefnut, diosa de la humedad. De ellos
nacieron, estrechamente unidos, Geb, dios-Tierra, creador de los minerales y
las plantas, y Nut, la diosa Cielo. Al poco tiempo, Shu separó violentamente a
sus hijos, la Tierra y el Cielo, que permanecían juntos en felicidad. Entonces,
Geb quedó recostado y formó el suelo: mientras Nut, con su gigantesco cuerpo,
se arqueó sobre su esposo y formó la bóveda celeste. En ese mismo momento, de
ella surgieron, uno tras otro, cuatro hijos: Osiris e Isis, Seth y Neftis, que
conformaron las dos parejas que dieron inicio a todo. Con el paso de los años,
el mundo se fue poblando y Osiris se transformó en un rey bienhechor, que
reveló a los egipcios el cultivo del trigo, de la cebada y de la vid, les dio
como alimento el pan, y como bebidas el vino y la cerveza. Más tarde recorrió
la Tierra entera para civilizarla. A su retorno, cayó en una trampa que le
tendió su hermano Seth, dios del mal y demonio de la noche. Seth había hecho construir
un cofre curiosamente tallado cuya altura correspondía, intencionalmente, a la
estatura poco normal de Osiris. Durante la fiesta que celebraba por el retorno
de su hermano, declaró que lo entregaría a quien lo ocupara con exactitud.
Muchos invitados lo intentaron sin éxito y cuando lo hizo Osiris, cerraron el
cofre, lo clavaron y lo tiraron al río Nilo. Así por medio de engaños, logró
que Osiris se metiera en un ataúd. El ataúd fue a la deriva hasta el mar, las
olas lo arrastraron a Biblos, y, finalmente, lo depositaron al pie de un árbol
que creció prodigiosamente hasta ocultarlo en su interior. Al poco tiempo, lo
fue a buscar allí su esposa Isis, quien consiguió ser fecundada por su esposo
muerto. Una vez traído a Heliópolis, en Egipto, el ataúd fue descubierto por
Seth, quien despedazó el cuerpo de Osiris y dispersó por las distintas
provincias del país los miembros cortados del cadáver de su hermano. Entonces,
Isis se puso a buscarlos, los recogió y lloró amargamente sobre ellos. Así,
generó las crecidas que brindarían fertilidad al Nilo. En cada lugar donde
encontraba alguno de los restos de su marido, erigía una tumba. Con la ayuda de
Neftis, esposa del malvado Seth, Isis encerró cada una de las partes halladas,
en una figura hecha de cera y de sustancias aromáticas, semejante en tamaño a
Osiris. Con la colaboración de Anubis, dios-perro especializado en el arte de
la momificación, reconstituyó a su esposo a quien dio un cuerpo eterno,
inmortal, reanimado para siempre por el poder de su magia. Reconstruido el
cuerpo, de él brotó transpiración, que contribuyó a aumentar más el caudal del
Nilo. A continuación, convocó a todas las clases sacerdotales. Unas después de
las otras, les hizo jurar el secreto de lo que ella les iba a confiar: primero
anunció la sepultura de Osiris; y después de recordar su obra benéfica, exhortó
a todos los sacerdotes a venerar a Osiris como un dios, a consagrarle uno de
sus animales, cualquiera que fuese, a honrar ese animal mientras viviese y a
rendirle los mismos honores después de muerto. Durante años, Horus, hijo
póstumo de Osiris, fue criado secretamente por Isis en los pantanos de Khemmis,
para vengar a su padre. Cuando estuvo preparado, Horus, tras duros combates en
los que perdió y recuperó sucesivamente un ojo que más tarde ofrecería como
talismán a su padre, logró arrancar de manos de Seth su herencia y así, Osiris
revivió triunfante en su hijo que gobernó a Egipto. Por esto, los dioses
reunidos en el tribunal que juzgaba los conflictos de los dos hermanos, declararon
a Seth vencido y proclamaron la inmortalidad de Osiris como rey en el mundo de
más allá; mientras que, en el mundo terrestre, él reinaría en el cuerpo de su
hijo y en el de sus futuros sucesores. Desde que todo sucedió, los egipcios
consideraron que estos hechos se repetían cada año. Así que cada vez que
terminaba la inundación porque cesaban el llanto de Isis y el sudor de Osiris,
se celebraban unas ceremonias que recordaban su muerte. Y cuando comenzaba la
siembra porque se retiraban las aguas del Nilo y dejaban a descubierto la
tierra blanda, lista para sembrar, se conmemoraba su resurrección. Todos estos
ritos consideraban a la muerte como la puerta de la vida nueva. Osiris renacía
en Horus que, con la ayuda de Isis, vencía a Seth. Desde entonces, la lucha
entre Osiris-Horus y Seth, el bien y el mal, se repite diariamente con la
sucesión de los días y las noches y el cambio de las estaciones. Horus es el
sol naciente cuyos rayos vencen a Seth, dios del mal y de las tinieblas. Osiris
es el sol que con su brillo, alumbra la nueva vida desde el más allá y protege
el cultivo de los vegetales con los que se alimenta el hombre. Isis es la luna
que, con su débil luz, impide el triunfo de la noche.
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